PRIMERA EDICION.
PRIMERA EDICION.
MARJORIE REVUE.
La primera edición
de Marjorie siempre va a ser importante para el equipo, y en sí, para todo lo
que este proyecto. Ya que fue el primer paso, el salto de fe.
Marjorie fue un gran salto al vacío, para terminar, descubriendo y formando
un espacio lleno de palabras y mucho sentir, expresado en todas las maneras de
las que podemos hacerlo como humanos.
Esta edición salió en diciembre del 2021, y con ella comenzó todo. En este primer numero de Marjorie se tomó literalmente lo que queríamos ser. Ya que aquí se puede encontrar muchos artículos, fotografías, ilustraciones y demás, sobre cine, libros y otras realidades.
Esta edición
junta el trabajo de muchos artistas que creyeron en lo que era Marjorie desde
el principio.
MARJORIE: PRIMERA EDICION.
Carta de la editorial.
Por ámbar Sofía tellez Guzmán.
Siempre quise ser
escritora, no tengo el recuerdo exacto de en qué momento tome esa decisión. En
la mayoría de las películas biográficas de cualquier artista famoso, o en esas
películas donde nuestro protagonista es normal y de la nada le pasa
"algo" y ahora su vida tiene otro propósito gracias a ese
"algo". Siempre hay una escena donde todo se alinea y gracias a ese
mencionado “algo”, la vida de nuestro protagonista cambia radical, establece un
antes y un después. El protagonista después de este suceso, conoce su
propósito, quiere dedicar toda su vida a cantar rancheras, o a escribir, o
actuar, ese momento donde Harry recibe su carta, o Forrest puede correr, Billy
Eliot ve las clases de ballet de la Sra. Wilkinson, Matilda aprende a leer,
Charlie encuentra el boleto dorado, Alicia cae a la madriguera, Remy ve los
programas de cocina, y a Peter lo pica una araña. Es ese momento
"nexus" que cambia la vida, o la perspectiva con la que ves; y ahora
hay una nueva oportunidad, un nuevo camino, la vida se alinea. Siempre hay un
momento, un antes o un después, siempre lo hay. Todas las buenas historias lo
tienen, pero yo no tengo memoria de en qué momento quise ser escritora, y me
niego a creer que mi historia no es buen. Y por lo mismo no puedo creer que no
tuve un momento, un momento de epifanía, de iluminación. No me cayó un día un
libro en la cabeza, lo hojeé y supe a que vine al mundo, eso no paso. Tal vez
querer una respuesta, querer tener un “momento”, es el resultado de pasar más
de la mitad de tu edad con la cabeza dentro de un libro.
Lo que sí, es que tengo algunos recuerdos
vagos de mí, yendo a la feria del libro, llegando con los ahorros de un mes, y
saliendo con tres libros y una colección de "algarabías" y tazas que
siguen en mi casa. Recuerdos de mi corriendo a la sala, haciendo que mi padre
pause sus películas para leerle mis cuentos de terror que escribía después de
hacer mi tarea, tengo recuerdos de mi sin cumplir todavía los nueve años, y ya
estar ahorrando para ir los domingos a comprar libros; mi memoria se inunda de
recuerdos de varias navidades recibiendo de regalos libros, sagas de detectives
que investigan la muerte de zapata, o porque hay un sujeto disfrazado de romano
muerto en su baño.
Sé que pasaba las
vacaciones de veranos en cursos que daban en la biblioteca, y cuando los niños
eran crueles conmigo en la escuela, pasaba mis tardes leyendo para sentirme
mejor, creo que he vivido más en la ficción, en las páginas de libros viejos
que en lo que se supone es la vida real.
Pasé bastante
tiempo escribiendo cuentos, y desvelándome leyendo, que mis ojos necesitaron
lentes antes de que cumpliera los diez, y tenía doce años cuando mi madre
entraba a mi cuarto en la madrugada a quitarme el libro de las manos, gritando
que era "imposible" y que me durmiera temprano, y nunca discutí con
ningún maestro por calificaciones, pero si con la bibliotecaria por no dejarme
llevar más de tres libros a mi casa. Yo no tuve un momento de revelación, yo
simplemente lo supe, y todo esto en parte tiene sentido, tiene lógica, crecí en
una casa donde hay más libros que tal vez platos, y vasos. Crecí en una casa
donde mi papá llega de un día para otro, orgulloso por salvar unos libros que
estaban a punto de en convertirse en papel por mayoreo en un puesto de la
ciudad, y todas las noches de niña me leyeron un cuento antes de dormir. Y
ahora nadie se sorprende que quiera ser escritora. A lo que quiero llegar es
que siempre supe que quería hacer esto, desde un punto que mi memoria no alcanza.
Y con, o sin "momento”, ahora estoy aquí, segura o no. Esta revista, esta
edición, está formada por muchas personas, que tuvieron un “momento”, o que
simplemente lo supieron, y nuestra portada está llena de mujeres, que tuvieron
o no "su momento", pero en ambos casos supieron que querían hacer
esto el resto de sus vidas. Y aquí estamos.
Con amor, Marjorie.
.png)
.png)

.png)
Comentarios
Publicar un comentario