TERCERA EDICION .

 TERCERA EDICION .

MARJORIE REVUE.

 En esta tercera edición nos sumergimos a todo lo que significa un universo tan complejo, como lo es el cine para nosotros.

 A partir de ilustraciones, fotografías, ensayos, criticas, poesía y más, la tercera edición de Marjorie expresa la gran importancia y el enorme amor que le tenemos al cine
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Carta de la editorial.

Por ámbar Sofía Tellez Guzmán



Soy una persona miedosa, en todo su esplendor, siendo el ejemplo certero de la definición de una persona miedosa. Me da miedo la oscuridad, últimamente lo he notado, despierto a media noche para ir al baño y siento la necesidad de prender las luces del pasillo, la del baño obviamente, y la de mi recamara; ya que si no lo hago siento una presión en el pecho. También le tengo miedo al silencio, le tengo miedo a las alturas, (el simple hecho de subir el puente peatonal sola es un acto de valentía pura para mi), le tengo miedo a mi lecho de muerte, el sentir la vida abandonando mi cuerpo me aterra, siento que así se debe sentir un “beso de un dementor”, y la verdad me da aún más miedo, morir y que mi último pensamiento sea, “¿así se sentirá un beso de un dementor?”. La verdad tengo miedos muy raros, lo que hace que me pregunte qué aspecto tendría un boggar cuando lo viera, pero ese es otro tema. Me da miedo volverme loca por leer y ver tantas películas, que termine viviendo a través de ellas como Don Quijote De La Mancha, y que mi hermano termine siendo sancho panza. Le tengo miedo al desperdicio del tiempo, a mi ansiedad, a nunca encontrar a alguien como el señor Darcy, a esos dolores de cabeza que solo es estrés y migrañas, ¿o no?, a las personas nuevas, a estar condenada a ser una escritora que solo pudiera escribir sobre él, a despertar en una realidad que parece ser creada desde la imaginación de los escritores de Black Mirror, o peor aún, despertar en una realidad escrita por Kafka. Miedo a no ser una buena escritora, miedo a que mi miopía aumente, miedo a los carniceros con cierras como en La masacre de Texas, a que se me aparezca la virgen y miedo al retiro de Taylor Swift.  

Miedo al compromiso, miedo a ser vulnerable, miedo a volver, cuando todavía no termino de salir, miedo a lo que esperan lo demás de mí, miedo a no volver a mi casa, miedo a los cocodrilos, miedo al que dirán, miedo a desperdiciar mi vida, miedo a tomar el camión equivocado y terminar en Xalostoko, miedo, miedo, miedo… Repito soy un manojo de miedos. Pero el cine de alguna manera me calma, con sus colores y su estética, bandas sonoras, expresiones, risas, escenas donde no se quedan con la chica, (mis favoritas), bailes entre las clases sociales, grandes actos que salvan todo, mujeres dirigiendo y escribiendo, tiempos violentos, niñeras bajando en paraguas, bodas en Grecia, chicos llenado el campo de narciso, o cantando al son de la banda de la escuela, sociedades de poetas muertos, historias con un elegido, que si no detiene balas , entonces es Gryffindor y tiene un rayo en la frente. Yo crecí con un televisor enfrente, y una tienda de películas en la esquina de mi casa, mi primer gran amor fue a través de una pantalla en una sala de cine a los ocho años, y tengo el recuerdo de jurarle amor eterno a Harrison Ford mientras el rescataba a una princesa que no pedía ser rescatada, que era parte de la rebelión. De alguna manera el cine me hace valiente, las historias me hacen querer tener una propia, el cine me salvo y para ser honesta todavía no termino de entender cómo. Esta edición es un poco de eso.

Con amor, Marjorie. 



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